Esta es mi emoción, hay muchas otras, pero esta es la mía. La validación emocional.

“No estés triste”, “no te sientas así”, o “no es para tanto”, son frases que habrás escuchado infinidad de veces. Hoy escribo sobre la validación emocional. Algo que debería ser un tema obligatorio en los colegios. Algo que debería ser cultura popular, y sin embargo, no lo es.

 

¿Qué es la validación emocional?

Validar una emoción es tan simple como entender y dar a entender que sentir una emoción en un momento determinado, es completamente natural. Da igual que a primera impresión nuestra mente nos pueda decir que es una tontería sentirse así por “eso”. De hecho, debido al contexto en el que vivimos, hasta puede ser normal que nuestra mente nos diga eso. Tanto pensamientos como emociones son válidas. Pongamos un ejemplo:

A Enrique le dan miedo los perros. MUCHO MIEDO. De pequeño tuvo un accidente en el que casi muere debido al ataque de un perro. Así que, cuando incluso ve a un pequeño cachorro, siente un miedo enorme. Miedo que en realidad, ni él, ni los demás entienden. Claramente ese cachorro no podría hacerle nada.

El accidente fue emocionalmente intenso y Enrique se ha movido por evitación constantemente, así que,  no se ha acercado lo suficiente a un perro como para perder ese miedo. Es normal, que dado ese contexto, ahora mismo se sienta así. ¿Por qué no iba a ser? ¿Cómo te sentirías tú?

 

¿Cómo podemos validar nuestras propias emociones?

  1. Siente la emoción tal y como es. Puede servirte esta técnica.
  2. No trates de huir de ella. No podrías hacerlo.
  3. Recuérdate que está ahí por algo, incluso aunque no tengas claro por qué. Es posible que descubras eso más tarde.

En este punto, sería interesante, además, desarrollar un plan de acción. Está bien que entendamos que las emociones son naturales, pero aún estaría mejor si también decidimos hacer algo con ellas. Aunque tienes que tener claro que no hay emociones buenas ni malas. Nuestra historia de aprendizaje sumada al presente que estemos viviendo, harán que sintamos ciertas emociones, ya sean más o menos agradables. Pero para nada hablaremos de emociones negativas. Sin embargo, sí que podríamos hablar de la utilidad de una emoción.

Una emoción es útil cuando nos propulsa en la dirección que queremos recorrer. Por ejemplo, si tenemos ansiedad ante un incendio, será interesante hacerle caso a esa ansiedad para ponernos en marcha. Pero si nos dejamos inundar por ella, es posible que no llevemos a cabo acciones conscientes que nos permitan abordar

 

¿Validación emocional en los demás?

Invalidar las emociones de los demás puede ser algo muy peligroso. Algo que mine la autoestima y que en general, degenere toda la inteligencia emocional que pudiera tener o desarrollar una persona. Imagina lo que tendría que ser sentirte realmente mal y que alguien constantemente te diga que no es para tanto. De hecho, la invalidación emocional es algo que se puede ver muy claramente en el maltrato psicológico. Así que, cuando alguien te exprese lo que siente te recomiendo:

  1. Tratar de ponerte en su situación y entender todo lo que le está pasando.
  2. Recuerda que da igual lo que nos diga nuestra mente. En el contexto de esa persona, sentirse así es lo que más sentido tiene.
  3. Hazle saber que es normal que se sienta así.
  4. Hazle ver también que aunque esa emoción sea natural, es posible que no le/la lleve a ninguna acción valiosa.
  5. Ayúdale a buscar una solución o simplemente escucha a esa persona. Es posible que en ese momento sea lo único que necesite.

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