Entrena la capacidad de cumplir tus objetivos, aunque no te apetezcan | El mes de los retos

¿Te imaginas una vida en la que no te costara hacer las cosas? ¿Una vida en la que cumplir tus objetivos sea el pan nuestro de cada día? Buena vida esa, ¿verdad? Ojalá hubiera una receta mágica que eliminase esas sensaciones desagradables que vienen cuando te planteas cumplir tus objetivos. Tal vez te encuentres un día con motivación y energía para hacer lo que sea. Pero me parece mucho más interesante saber cómo hacer todo eso que quieres, incluso sintiéndote con pereza, con baja energía, con miedo o con la sensación abrumadora de que el sofá tan solo quiere abrazarte. Pobre sofá :(.

 

La voluntad también se entrena

Si te digo que el truco para cumplir tus objetivos es tener voluntad probablemente me dirás que no te descubro nada nuevo. Pero, ¿y si te digo que la voluntad también se puede entrenar?

Imagina que todos tenemos el músculo de la voluntad en alguna parte del cuerpo (dejo esto a la libre interpretración). Por supuesto conocemos a personas que parecen tener muy fuerte ese músculo. Personas que luchan cada día por alcanzar sus metas, esto no quiere decir que siempre las alcancen, pero podemos ver que luchan día a día por ir en la dirección que quiere.

Podríamos tenerles envidia a esas personas tan luchadoras, pero que ese músculo de la voluntad sea ahora tan fuerte que les permita alcanzar sus objetivos probablemente no haya sido un trabajo fácil. Tampoco un trabajo que ya haya acabado. Si dejásemos de entrenar un músculo cuando ya ha llegado al rendimiento que esperábamos, probablemente empezará a perder su forma al poco tiempo.

¿Y cómo puedes entrenar tu voluntad para cumplir tus objetivos?

 

El mes de los retos

Lo que aquí te propongo no es más que la idea de plantear algunos ejercicios que entrenen de forma específica ese músculo. Estos ejercicios pueden ser desde cosas sin importancia como fregar justo después de comer, hasta acciones de verdadero valor para ti, como tener esa conversación tan importante con X persona. Cada ejercicio será diferente en función de tu contexto, así que te tocará utilizar tu creatividad.

Orden de importancia de los ejercicios

Si puedes, intenta que ese reto sea de valor. No es lo mismo ordenar la estantería de libros por colores (aunque pudiera quedar bien) que volver a quedar con esa persona a la que hace tanto que no ves.

Programación de los retos

Lo ideal sería que pudieras programar la gran mayoría al inicio de cada semana, pero si no, procura hacerlo al inicio del día y fijar SIEMPRE una hora concreta en la que podrás realizarlo.

Lleva un listado

Apunta todos los retos que vas a hacer y tacha los que hayas ido haciendo. Deja esa lista en un sitio visible para que puedas ser consciente de tu propio avance.

Hazlo con alguien

Comprométete en esto con alguien y más. Compartid cada día el reto que tenéis planteado hacer y contaos qué tal la experiencia.

Plantea esto como si fuese un juego

Esto no quiere decir que no vayas a pasarlo mal, probablemente haya retos que de verdad supongan un suplicio, pero que eso no te impida seguir avanzando.

Modula la intensidad de los retos y deja un día libre a la semana

Procura dividir la intensidad de los retos entre leve, moderada y alta. Procura que haya un equilibrio entre los tres niveles, tal vez, proponiéndote hacer dos ejercicios de cada uno de esos niveles a la semana.

 

 

 

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