¿Cambiar cómo nos sentimos? Cambiemos lo que hacemos.

Vivimos en una sociedad que se preocupa muchísimo por su bienestar emocional. Una sociedad que está desesperada por sentirse bien y sin embargo, parece que cada vez estamos peor… Deseamos cambiar cómo nos sentimos sin cambiar las cosas que hacemos. Buscamos el cambio de dentro a fuera, ¿y si esto pasara al revés?

 

Cada vez más libros de autoayuda

Cada vez más libros de autoayuda y también  más casos de depresión. ¿Qué está pasando? ¿Cómo es que hay tantos nuevos remedios para sentirnos mejor y aún así estamos cada vez peor?

En el ámbito “científico” hay un montón de publicaciones que nos “ayudan” a tener más pensamientos positivos, a tener más emociones agradable y en general a ser más felices… ¿De verdad? ¿De verdad podemos determinar que somos más felices por tener todas esas sensaciones agradables? Creo que con algunas sustancias puedes conseguir lo mismo y no por ello hablaríamos de haber encontrado la felicidad… ¿No?

En el ámbito menos científico la cosa aún se dispara más. Hay infinidad de terapias alternativas que te ofrecen la felicidad instantánea, como si fuese algún tipo de preparado para el microondas. Y sin embargo… aquí estamos, cada vez más inútiles emocionalmente hablando.

Encaminarnos hacia las cosas que nos importan puede producir dolor:

  • Si queremos tener amigos o pareja puede que alguna vez nos sintamos solos o frustrados.
  • Si trabajamos o estudiamos nos exponemos a sentir ansiedad o a sentirnos mal por no ser lo “suficientemente buenos”.
  • Preocuparnos por nuestra familia puede hacer que tengamos noches de insomnio.

 

Encaminarnos haca las cosas que nos importan puede producir satisfacción.

Si en tu vida ocurre algo o está ocurriendo algo que te mueve tus esquemas, probablemente te haga sentir emociones, y no siempre tienen por qué ser agradables.

Supongamos que tras un cambio vital del tipo que sea empiezas a sentirte mal. Como te sientes mal, empiezas a dejar de hacer cosas que te gustaban o que le daban sentido a tu vida. Y debido a todo esto, comienzas a percibir menos alicientes por parte de tu entorno. En resumidas cuentas, te sientes aún peor por dejar de hacer lo que te importaba. Si empezaras a hacer todo eso que dejaste puede que en primer lugar te sientas mal, pero también es posible que comiences a sentirte mejor. ¿Estás dispuesto/a a sentir cierto malestar si a cambio consigues tener la vida que quieres?

Te dejo aquí otro artículo que tiene mucho que ver con lo que te explico arriba.

 

Piensa en la vida que quieres

El dolor por el dolor no tiene sentido. ¿Qué cosas de tu vida merecen más la pena que el dolor? ¿Hacia dónde te gustaría andar el resto de tu vida? ¿Cuáles son tus valores personales

Prueba a sentarte y imaginar cómo te gustaría que fuese tu vida, dentro de tu mismo contexto. No vale que me digas cosas como: “tendría energía todos los días”, “tendría mucho dinero”, “estaría tranquilo/a”. No utilices emociones para explicar esto. Imagina qué harías en tu día a día si te encontraras al 100% de tu energía.

 

Planifica tu semana (hora por hora)

Si has hecho los deberes hasta aquí, deberías saber qué cosas te gustaría hacer de verdad, deberías saber cómo podrían ser tus días de aquí en adelante… Bueno, tal vez no, tal vez necesites más tiempo para pensártelo. Pero no pares tu vida por ello, en muchas ocasiones para saber qué cosas te gustan, tendrás que probar las cosas que podrían gustarte. Aun así estoy seguro de que tendrás varias obligaciones que cubrir.

Sea como sea, apunta en tu agenda, hora por hora, todo aquello que te gustaría hacer, procura no dejar huecos en blanco, incluso planifica tu propio ocio. Si te parece, reserva 2 horas al día para “no hacer nada”, pero limítate a esas dos horas de tiempo en el limbo donde podrías hacer lo que quieras.

En consulta siempre trabajamos con Google Calendar por lo sincronizado que está con todo y por lo sencillo que es, pero puedes utilizar el calendario que quieras. Incluso puedes utilizar uno de papel. No importa el soporte, pero empieza a hacer cosas hoy, ahora, al acabar de leer esto. Sólo tienes una vida (hasta donde yo sé), ¿de verdad que no quieres aprovecharla al máximo?

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